Saltar al contenido
noviembre 20, 2010 / guillermo

Pickpocket de Robert Bresson, el Crimen y Castigo post-moderno


Pickpocket (1961), de Robert Bresson, utiliza, al igual que Match Point de Woody Allen, la novela de Dostoievski Crimen y Castigo para construir su historia. Es curioso que las dos películas, al igual que la novela, son muy buenas. Como bien se dice, con buen pijo bien se jode. El argumento es sencillo y similar a la novela rusa: un joven, inteligente y ermitaño, recurre al crimen. En el caso de la película, robar carteras. La similitud en este caso es clara, y el pequeño apartamento en donde los dos anti-héroes viven hacinados, y alejados de los valores familiares, es una de las muchas pruebas que nos deja Bresson.

La historia nace, como una noche de alcohol al revés, sin un principio claro. Este recurso, del cual uno se percata a medida que avanza la película, refuerza el mensaje de la misma, y es que no existe motivo aparente por el cual el protagonista necesita robar. Es en una discusión con Jeanne —la personificación de la moralidad— en donde podemos intuir que quizás es el puro hastío el que le lleva a realizar tal cosa. “—A tí Michel, no te gustan las cosas que le gustan a los demás—”.

Y es que Michel, lejos de sentir arrepentimiento como Raskolnikov en la novela, no encuentra delito moral alguno en los robos. Es más, en una interesante conversación con el policía que más tarde lo arrestará, asegura que “—Si el mundo ya está al revés, esto lo devolverá a su sitio—”. Y ya deja claro su pensamiento puramente nihilista en la conversación con Jeanne que sirve como motivo de la película “—Jeanne, ¿Cree usted que seremos juzgados?— [...] —¿Juzgados cómo? ¿En base a un código? ¿Qué código? Es absurdo—”. Refuerza esto Bresson con la conducta de Michel, cuyo actor no muestra en ningún momento sentimiento o mueca en su cara más que un continuo aburrimiento vital.

Como segunda argumentación, Michel explica al inspector que, las reglas morales, lejos de ser leyes escritas en piedra, pueden depender de las personas, y que aquellos hombres con talento innato, pueden y deben saltárselas para ofrecer un bien superior a la humanidad. Es al final de la película, tras volver Michel de un viaje evitando la penitencia y el castigo, cuando ayuda a su amiga Jeanne, abandonada por su mutuo y siempre moralista amigo.

En definitiva, esta película es una magnífica vuelta de tuerca que, hija de los tiempos en los que fue rodada, utiliza una novela sobre la moral para intentar demostrar la inexistencia de la misma. Adieu!

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.